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CÓMO PRECIAR EL RIESGO DE TRANSICIÓN CLIMÁTICA EN CARTERAS DE ACCIONES Y CRÉDITO
Comprender los métodos para valorar el riesgo de transición climática en las carteras de inversión y alinearlos con los objetivos ESG y regulatorios.
Comprensión del riesgo de transición climática
El riesgo de transición climática se refiere a los riesgos financieros que surgen del proceso de adaptación a una economía baja en carbono. Estos riesgos se derivan de cambios en políticas, tecnologías y preferencias del mercado destinados a reducir las emisiones de carbono. Las empresas de sectores con altas emisiones de carbono, como la energía, los servicios públicos y el transporte, podrían enfrentarse a una disminución de sus valoraciones, un aumento de los costes operativos y una regulación más estricta. Para los inversores, en particular para quienes gestionan carteras de renta variable y crédito, la correcta valoración de estos riesgos se ha vuelto esencial para proteger la rentabilidad y alinear las carteras con los objetivos de sostenibilidad.
Los riesgos de transición son estructurados, a largo plazo y, a menudo, no lineales. A diferencia de los riesgos climáticos físicos, que implican fenómenos climáticos tangibles como inundaciones o incendios forestales, los riesgos de transición se centran en cómo se transforman las sociedades y las economías con el tiempo. La introducción de impuestos al carbono, los cambios en el comportamiento de los consumidores hacia productos sostenibles y las innovaciones disruptivas bajas en carbono plantean importantes amenazas, y oportunidades, para los activos de las carteras.
Las iniciativas regulatorias están intensificando estas presiones. El Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera relacionada con el Clima (TCFD) del Consejo de Estabilidad Financiera y la normativa en desarrollo del Reglamento sobre la Divulgación de las Finanzas Sostenibles (SFDR) de la Unión Europea obligan a los gestores de activos y aseguradoras a integrar explícitamente los riesgos climáticos en sus decisiones de inversión.Se espera cada vez más que los inversores en renta variable y crédito comprendan y valoren los riesgos de transición al evaluar sus negocios. No hacerlo podría resultar en una sobreexposición a activos varados (inversiones que pierden valor rápidamente debido a restricciones regulatorias o fluctuaciones del mercado) y en rebajas significativas en la calificación de los bonos o en el rendimiento de las acciones.Dados los crecientes compromisos globales de cero emisiones netas, incluidos los del Reino Unido, la UE y los principales actores institucionales, la cuantificación precisa del riesgo no solo es un deber fiduciario, sino que se está convirtiendo rápidamente en un imperativo regulatorio. Los inversores ya no pueden permitirse considerar el riesgo de la transición climática como una externalidad cualitativa; debe valorarse e incorporarse en las metodologías de valoración y construcción de carteras. Han surgido diversas metodologías y marcos para ayudar a los inversores a identificar y medir los riesgos de la transición climática, incluyendo análisis de escenarios, métricas de alineación como el Aumento Implícito de Temperatura (ITR) y evaluaciones prospectivas de la exposición al carbono. Seleccionar el método adecuado implica equilibrar la disponibilidad de datos, la relevancia del sector y la coherencia con estrategias ESG más amplias. En definitiva, gestionar el riesgo de la transición climática es una combinación de integración de datos, modelización financiera y estrategia de interacción, lo que requiere nuevas capacidades y herramientas dinámicas en los equipos de inversión en renta variable y crédito.
Metodologías para la tarificación del riesgo de transición
La tarificación precisa del riesgo de transición climática requiere una combinación de análisis cualitativo y modelado cuantitativo. Los inversores han adoptado diversos enfoques, desde el seguimiento de métricas básicas hasta sofisticados modelos integrados. El objetivo es traducir los cambios en las políticas climáticas, las innovaciones tecnológicas y los cambios en el comportamiento del consumidor en impactos en el rendimiento financiero de los activos de renta variable y crédito.
1. Análisis de escenarios
El análisis de escenarios sigue siendo una herramienta fundamental para evaluar el riesgo de transición. Al modelar diferentes trayectorias climáticas, como las derivadas de la Red para la Ecologización del Sistema Financiero (NGFS) o el Escenario de Desarrollo Sostenible de la AIE, los inversores pueden estimar cómo los cambios en la regulación, la combinación energética y la estructura económica afectan a las empresas de todos los sectores. Los escenarios describen variables como los niveles de precios del carbono, los cambios en la demanda energética y las tasas de adopción de tecnología, lo que proporciona una base para estimar los resultados financieros prospectivos. En el caso de las acciones, esto puede implicar proyectar el impacto en las ganancias bajo una trayectoria específica de precios del carbono. En el caso de las carteras de crédito, podría traducirse en evaluar los cambios en la capacidad de servicio de la deuda o la probabilidad de impago. La fortaleza del análisis de escenarios reside en su capacidad para arrojar luz sobre futuros inciertos, pero también presenta un desafío debido a su dependencia de supuestos y la compleja calibración de modelos.2. Integración de precios del carbonoLas métricas financieras ajustadas al carbono se utilizan cada vez más para incorporar los riesgos de transición en los modelos de inversión. Estas pueden incluir la fijación de precios sombra del carbono, donde se impone un coste hipotético por tonelada de carbono a las emisiones de una empresa, lo que afecta a sus costes operativos y a sus flujos de caja proyectados. Esta herramienta es particularmente eficaz para comparar empresas del mismo sector e incentivar inversiones eficientes en carbono.
En el análisis crediticio, la fijación de precios sombra del carbono puede influir en los cálculos de pérdidas esperadas y los diferenciales de crédito. En la valoración de acciones, los modelos de flujo de caja descontado pueden ajustarse para tener en cuenta las presiones regulatorias y de costos de transición asociadas con las emisiones de carbono, reevaluando los valores terminales y las valoraciones de las empresas.
3. Métricas de Exposición y Alineación
Métricas como el Aumento Implícito de Temperatura (ITR) o el % de Ingresos Alineados con la Taxonomía de la UE proporcionan información a nivel de cartera sobre el grado de alineamiento de las inversiones con los objetivos de bajas emisiones de carbono. Estos indicadores de referencia prospectivos ayudan a los inversores a asignar capital a empresas mejor posicionadas para la transición energética y a detectar desajustes para oportunidades de desinversión o participación.
Para los analistas de crédito, la alineación con la transición afecta el análisis de los convenios, especialmente en bonos verdes o instrumentos vinculados a la sostenibilidad, donde los KPI deben reflejar vías de transición creíbles. Algunas herramientas integran la intensidad de carbono con métricas de calidad de gestión (por ejemplo, los índices de referencia Climate Action 100+), lo que ofrece una doble perspectiva: exposición y preparación.
4. Ajustes ascendentes e integración de criterios ESG
Los equipos de inversión incorporan cada vez más variables de transición climática en los modelos fundamentales. Por ejemplo, los analistas pueden ajustar los márgenes de EBITDA para sectores que enfrentan costos de descarbonización o aplicar múltiples descuentos por riesgos de activos varados en empresas con un alto consumo de combustibles fósiles. Estos ajustes ascendentes permiten evaluaciones de riesgos más matizadas y personalizadas para cada emisor o sector.
Este enfoque funciona mejor cuando los datos climáticos son granulares y específicos del sector, lo cual es cada vez más posible con iniciativas como las divulgaciones de CDP, los informes alineados con el TCFD y las plataformas de análisis climático.
5. Pruebas de estrés de cartera
Las herramientas de pruebas de estrés simulan las perturbaciones de las políticas climáticas en toda una cartera. Al evaluar factores macroeconómicos como los impuestos al carbono o los subsidios a la transición energética, ayudan a cuantificar la vulnerabilidad general de la cartera ante escenarios de transición. Reguladores como el Banco de Inglaterra instan a las instituciones financieras a adoptar este método centrado en modelos en sus divulgaciones e informes sobre riesgos climáticos. Las metodologías varían en complejidad y dependen del acceso a datos climáticos fiables, información sobre emisiones y puntos de referencia prospectivos. Los gestores de activos deben encontrar un equilibrio entre la sofisticación de los modelos y la transparencia de los datos para garantizar que los resultados sean viables y creíbles para los inversores finales.
Aplicaciones en carteras de renta variable y crédito
Traducir las evaluaciones del riesgo de transición climática a aplicaciones prácticas en carteras de renta variable y crédito implica procesos con matices, según la clase de activo, el horizonte de inversión y los objetivos fiduciarios. Integrar eficazmente el riesgo de transición no solo puede mejorar la resiliencia, sino también identificar oportunidades de alfa sin explotar en la transición hacia una economía baja en carbono.
En carteras de renta variable:
Los inversores en renta variable se enfrentan al doble reto de la materialidad financiera y la alineación reputacional. Las consideraciones sobre la transición climática se integran cada vez más en la renta variable a través de los siguientes mecanismos:
- Selección y exclusiones de acciones: Los inversores pueden descartar sectores con altas emisiones de carbono o emisores que no superen las pruebas de alineación, en función de sus trayectorias de emisiones o del incumplimiento de sus compromisos de cero emisiones netas.
- Ajustes de valoración: Las proyecciones financieras se ajustan al aumento de los costes del carbono, los riesgos de activos varados o los cargos por deterioro derivados de cambios regulatorios. Por ejemplo, las empresas de servicios públicos de energía podrían modelarse con supuestos de menor crecimiento terminal, lo que afecta a las estimaciones del valor razonable.
- Estrategias de rotación sectorial: Las carteras pueden orientarse hacia los beneficiarios de la transición, como las energías renovables, las industrias verdes o las cadenas de suministro de vehículos eléctricos. Esto requiere identificar actores financieramente sólidos con modelos de negocio escalables y bajos en carbono.
- Propiedad activa: Las estrategias de voto y participación promueven la alineación climática y la rendición de cuentas en materia de ESG. Los accionistas presionan cada vez más a los consejos de administración para que revelen los planes de transición o vinculen la remuneración de los ejecutivos a los objetivos de descarbonización.
En carteras de crédito:
En los mercados de renta fija, la incorporación del riesgo de transición climática está evolucionando rápidamente debido al aumento del etiquetado ecológico, los mandatos de los inversores y la evaluación ESG en la suscripción de crédito:
- Ajustes de diferenciales de crédito: Los emisores percibidos como rezagados en materia climática tienden a operar con diferenciales más amplios. Al descontar los riesgos de regulación, litigios y pérdidas reputacionales, los inversores pueden anticipar rebajas de calificación o la ampliación de los diferenciales de crédito antes del mercado.
- Análisis a nivel de emisor: Una diligencia debida ESG detallada, que incluye planes de transición, intensidad de carbono y alineación del gasto de capital, puede fundamentar las decisiones de inversión o las estrategias de ajuste. La deuda con estrategias climáticas débiles puede estar infraponderada o incluso descartada.
- Bonos Verdes, Sociales y Vinculados a la Sostenibilidad: Estos instrumentos incorporan KPI climáticos prospectivos, lo que los convierte en una parte integral de las carteras orientadas a la transición. Los bonos vinculados a la sostenibilidad (SLB) penalizan a los emisores mediante incrementos graduales de cupones si no se cumplen los objetivos, lo que mejora la rentabilidad ajustada al riesgo para los gestores activos.
- Riesgo de Incumplimiento Basado en Escenarios: BlackRock, Moody's y otras entidades ofrecen ahora métricas de probabilidad de incumplimiento (PD) ajustadas al clima en diversos escenarios de precios y políticas de carbono. Esto facilita la calibración del riesgo tanto a nivel de valores como de cartera.
Consideraciones a Nivel de Cartera:
Los inversores también analizan sus carteras de forma integral a través de métricas como la Intensidad de Carbono Promedio Ponderada (WACI), las Métricas de Alineación con la Transición o los paneles de Exposición Sectorial. Estas herramientas ayudan a las instituciones a supervisar su trayectoria con respecto a las vías de cero emisiones netas y a comunicar su alineación a las partes interesadas.
Además, los marcos de presupuestación de riesgos están evolucionando para incorporar el riesgo de transición como un factor independiente. Esto implica establecer límites de riesgo o cargos de capital asociados con las exposiciones elevadas a las emisiones de carbono para mitigar las posibles reducciones derivadas de la volatilidad de la transición.
Divulgación Institucional e Integración de Políticas:
Más allá de la construcción de la cartera, los riesgos de la transición climática deben divulgarse a nivel de entidad según marcos como las normas TCFD, SFDR e ISSB. Algunos propietarios de activos presionan para que se establezcan objetivos de reducción de carbono a nivel de toda la empresa o para que se integre el riesgo de transición en los modelos estratégicos de asignación de activos. La integración del riesgo de transición en las carteras ya no es opcional. Es un proceso dinámico, basado en datos, que requiere una combinación de conocimiento del sector, previsión estratégica y conocimiento regulatorio. A medida que el impulso de la transición cobra fuerza a nivel mundial, los ganadores serán aquellos inversores que incorporen la innovación, la transparencia y la previsión climática en sus procesos de inversión.
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